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martes, 6 de octubre de 2009

Frutas desecadas.

El alto contenido en fibra es otra de las características de manzanas, plátanos, uvas y ciruelas pasas. Se puede decir que contienen en torno a 20 gramos por cada 100 gramos de fruta, lo que significa una gran ayuda para conseguir el aporte diario necesario de fibra. Los higos son los productos de este tipo que más fibra aportan.
Los minerales son otro de sus puntos fuertes. Contienen, sobre todo, hierro y potasio, pero también otros como el magnesio. En concreto, los higos ofrecen una buena cantidad de estos tres, y además, manganeso, zinc y calcio. De este último aporta más de 150 miligramos por cada 100 gramos de alimento.
El proceso de secado se puede llevar a cabo con casi todas las frutas que se quiera, pero las más habituales y consumidas son los higos, los albaricoques, la manzana, los dátiles (provenientes de Oriente Medio y el norte de África) las ciruelas o las uvas. Las que más se emplean para deshidratarse, es decir, para comer como uvas pasas, son las de Moscatel, Málaga, Sultana y Thomson. Resultan un alimento muy nutritivo y se emplean para preparar hojas de vid rellena, cuscús y tayines.

Algo del valor nutritivo de las frutas desecadas.

Una de las principales razones por las que las frutas secas son muy recomendables como alimento es que tienen un alto valor nutritivo, ya que al desecarse, pierden el agua y buena parte de la vitamina A y la vitamina C, pero el resto de sus nutrientes quedan intactos.
Algunos incluso aumentan su composición, como el azúcar. Ejemplo de ello son los higos, muy ricos en glucosa, fructosa y sacarosa, pasan de una concentración de18 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto, a aportar más de 60 gramos por la misma cantidad de alimento.
Y todo ello sin sufrir perdidas de minerales, proteínas o vitaminas del grupo B. A pesar de ello, no aportan calorías en exceso al cuerpo humano. Una ración de 50 gramos de esta fruta contiene, aproximadamente, 150 kilocalorías y 30 gramos de azúcar. Pero hay que tener en cuenta que no poseen grasa alguna.
Sin embargo, sí hay algo con lo que se debe tener especial cuidado, ya que ese alto contenido en azúcar puede resultar muy nocivo para las encías y los dientes, zonas a las que se adhiere con facilidad y da más tiempo para que las bacterias fabriquen el corrosivo ácido que se forma en el esmalte.

Frutas desecadas: un bocado lleno de virtudes nutricionales.


Son estupendas para la salud. Las frutas desecadas te permiten cuidar tu salud y disfrutar del dulce sabor de la naturaleza.
Durante la desecación de la fruta fresca, su contenido en agua se reduce, lo que da lugar a la concentración de nutrientes, imprescindibles en nuestra dieta diaria. Las ciruelas son una fuente de riqueza para nuestra salud, proceden del Tuquestán, fueron introducidas en Italia en tiempos de Catón (149 a.d. C.) y pronto se extendió por toda Europa. Poseen además de potasio y magnesio, una elevada cantidad de hierro y vitamina B, aunque destaca sobretodo por su riqueza en fibra, que resulta muy eficaz para luchar contra el estreñimiento.
Generoso en proteínas, grasas e hidratos de carbono es el coco, este fruto es indispensable en la existencia cotidiana de millones de habitantes en los trópico, puedes la pulpa del coco desecada, lavada, pasteurizada, blanqueada y desmenuzada. El dátil es excelente para los huesos y para prevenir la osteoporosis. Es muy energético, posee mucho calcio, hierro y vitamina C.
Durante el invierno se consumen bastante los higos en estado seco, ya que facilita su conservación. En su reducido volumen es muy nutritivo, fácil de digerir, de un sabor agradable y también es muy rico en fibra.
Orejones es el nombre con el se conocen comúnmente a los albaricoques secos. Es un interesante alimento para la piel ya que aporta una gran cantidad de pro vitamina A, además de hierro, cobre, potasio y magnesio, componentes que resultan de gran utilidad para el trabajo muscular y la buena recuperación, reclamo suficiente para que los deportistas lo empleen como colación. Las pasas, contienen excelentes azúcares, su consumo es muy beneficioso para el hígado, aportan una buena dosis de calcio, y su ingesta es recomendable tanto para los niños como para las embarazadas.
Son muchos los motivos que avalan la presencia de las frutas desecadas en nuestra dieta, no te olvides que Borges posee una estupenda selección de estos productos que no deben faltar en tu alimentación diaria.
Las frutas secas no sólo prolongan el sabor del verano sino que nos proporcionan un dulzor diferente. La desecación o deshidratación a la que son sometidas algunas frutas frescas es una operación destinada a reducir al máximo el contenido de agua en la constitución de la fruta, con el fin de paralizar la acción de los gérmenes que necesitan humedad para vivir. Para lograr este propósito, se recurre al calor natural (exposición al sol) o bien al artificial (combustión de leña o de carbón, gas o electricidad).